miércoles, 25 de marzo de 2015

Papiros: "Haunted", mis aventuras sobrenaturales y yo... sólo un cúmulo de recuerdos muy poco pavorosos

Todas las imagánes son de Victoria Frances.

"Es extraño que uno de los primeros recuerdos que tengo sobre mi vida sea haber accedido, a muy corta edad y a través de mi propio raciocinio, a la idea de la posibilidad de la vida después de la muerte. Debo haber tenido unos cuatro años, cuando el pensamiento sobre lo que podemos llamar “sobrenatural” floreció en mi interior sin que ningún adulto me guiara hasta ella. Sucedió una tranquila y despreocupada tarde familiar de domingo. Recuerdo que una muy buena amiga de mi madre, llamada Victoria, le regaló a mi papa una diminuta estampa de una monja que seria convertida en santa. Yo estaba sentada a su lado, mirando una revista  muy antigua que presentaba la historia de la humanidad mediante dibujos y que se llamaba “Una vez el hombre. Curiosa, como siempre, me acerque para ver el regalo. Era una mujer muy, muy anciana, demacrada, retratada mediante una imagen en blanco y negro. De pronto sentí temiror, como si supiera con certeza que esa mujer podía, de manera incuestionable, aparecerse en medio del living en cualquier momento. No sé como pude realizar aquella abstracción: en forma muy rudimentaria estaba aceptando que alguien que ya no existía, podía caminar entre nosotros a su antojo, o sea una primitiva forma de concebir una aparición. Por la noche, el miedo aumentó y durante toda la velada miré fijamente el dintel de la puerta esperando que ella apareciera en el, o que su figura se recortara en la pared donde se reflejaba la luz que entraba por la ventana abierta del escritorio de mi padre, lo cual, obviamente, no sucedió. Este es el primer recuerdo de lo que podríamos llamar “roce” con lo sobrenatural.


Al poco tiempo nos mudamos de nuestro departamento en la ciudad a la casa patronal de mis abuelos en un pequeño pueblo del sur, pues mi salud era muy precaria y sólo el clima de ese lugar conseguiría recuperarme. Y ahí comenzó mi verdadero temor a los fantasmas. No fue la gran casa llena de ecos, rincones oscuros, crujidos, sombras, dotada de un largo pasillo flanqueado por ventanales desprovistos de cortinas, por el cual se colaba descaradamente la luna y que daba a un gigantesco patio de viejos árboles, sino un programa que una niña de 6 años no debe ver. Su nombre era algo así como “En encuentros estraños” y lo pasaban los domingo a las ocho de la noche. La historia era sobre un fantasma que “vivía” en una juguetería. Según el reportaje, el espectro había sido el jardinero de la antigua casa que existía en aquel lugar antes de que se construyera un moderno edificio. Él se había herido con un azadón que usaba en su trabajo en aquella residencia y había muerto en el lugar por la infección que el accidente le provocara. No fue la historia lo que me impacto sino las imágenes (las cuales en mi prolífica e inocente imaginación jamás pensé trucadas) que mostraban como los juguetes cobraban vida y se movían por la noche. Experimente terror, un terror que no me abandono durante toda mi niñez y al que sólo pude eludir mediante una extraña terapia que mi inconsciente concibió como cura. Recuerdo en el pick de mi pánico nocturno, cuando lograba conciliar el sueño, tenia vividas pesadillas, en los que yo vivía en una casa embrujada llena de espíritus. Lo peor es que cuando trataba de despertar no lo conseguía y no me quedaba otra solución que acostumbrarme a pasar las noches en ese tétrico lugar y habituarme a los espectrales habitantes de aquel sitio escondido en mi mente. Esto sucedió aproximadamente tres noches seguidas y con ello conseguí controlar el miedo y superarlo en parte. Pero debo confesar que no era fácil, menos en una casa que REALMENTE estaba encantada.


Porque en la casona pasaban cosas. Y yo no era la única que las percibía. Era algo más que sentir que te miran desde los rincones, que te tocan o se sientan en tu cama por la noche, o que las cajas de música suenan solas o que en el casa contigua, deshabitada, cortaban leña a las tres de la mañana. Pero pasaron los años y yo poco a poco me acostumbre “aquello”que “existía” en mi casa… hasta que otro acontecimiento trajo mis terrores nocturnos de vuelta a mi vida y trasformándolos, para colmo, en diurnos. A los diez años, en un día extremadamente lluvioso me subí a la camioneta Chevrolet azul de mi papa, quien me recogía todos los días luego del colegio. Tenía encendida la radio donde estaban dando la noticia de que un bus se había volcado llegando a un pueblo cercano, cayendo a una especie de pozo profundo, donde murieron gran cantidad de personas, especialmente escolares. Me pareció terrible pero luego deje pensar en ello, distraída en mis cosas de niña. El problema fue que mi profesor de ciencias naturales, un hombre que se supone científico y que no debería creer ni contar este tipo de cuentos, nos narró todas la leyendas locales sobres lo que sucedía en el lugar del volcamiento. El era de aquella ciudad y nos aseguraba que lo dicho había sido recopilado de primera mano, de las personas a las que les sucedieron estos hechos inexplicables. Las historias iban desde ver niños empapados haciendo dedo, quienes se desvanecían en el momento en que el auto que deseaba recogerlos paraba y que luego se aparecían en los asientos traseros de dichos autos, de sonidos extraños que se registraban en aquel lugar como si el accidente se repitiera noche tras noche o de insólitos sucesos que padecían  los padres de los menores fallecidos. El terror se volvió a apoderar de mí. Al salir de clases sentí como si algo hubiese cambiado en el ambiento, como si todo hubiese mutado su aspecto y se volviera amenazante. Algo me decía que ya nada volvería a la rutinaria normalidad de dos horas atrás. Fija Tengo en mi mente la imagen de la gran cruz blanca colocada en el camino para demarcaba el lugar de la catástrofe y el conjunto de pequeñas animitas blancas con flores o velas encendidas, las que a mi me deban pavor cada vez que, al viajar, pasábamos por ese lugar. Incluso cerraba los ojos al acercarnos aun cuando no fuese de noche. sufrí mucho, no podía quedarme sola en ninguna pieza de mi inmensa casa o mirar el patio al atardecer sin esperar ver algo. Fue un gran trauma que me llevo años superar. Sentía que el temor a lo desconocido me consumía, y no se lo podía confiar a nadie, ni a mi madre que sólo lo supo años después (para llevarme la gran impresión de que a ella le habían pasado cosas similares.)


Por aquel tiempo los acontecimientos inusuales se incrementaron en mi vieja casona. Pensábamos que era el alma de mi abuelo que rondaba inquieto, pues su esposa, quién cuidábamos y que era la madre de mi papa, comenzó a desmejorar bajo los efectos arteriosclerosis. Ahora no solo yo admitía sentirse observada o escuchar pasos, puertas que se habrían, bastones que tocaban el piso de madera, sino también mis tías y la niña que cuidaba a mi abuela por las noche, quien fue mi mejor amiga entre los 11 y 15 años. Una vez ella, inocentemente, le preguntó a mi primo, quien venia de vacaciones en los veranos, si había llegado tarde del carrete y paseado un largo rato por el corredor en la madrugada. Todavía me acuerdo de la cara de espanto de Marcelo cuando dijo que se había acostado temprano. A ella le pasaron muchas de estas experiencias, que se acrecentaban cada vez que mi abuela empeoraba y podía morir. Recuerdo una vez que oí  un estruendo enorme, como si toda la vajilla y las ollas se cayeran en la cocina, mientras veía tele en el comedor chico. Corrí donde la Mary (así se llamaba la enfermera) gritándole que había un ratón en la cocina, cuando llegamos todo estaba en su lugar, nada se había movido. Otra vez mi mamá y una de mis tías sintieron que alguien pasaba un bastón o una escoba en el comedor de diario a altas horas de la mañana. Cuando fueron a ver, tampoco encontraron nada. Y así siguió todo por años hasta que en mi adolescencia dejamos la casa. Mi abuela murió seis meses después y según mis tías que se quedaron allá nunca más pasó algo.


Con el tiempo el miedo se fue atenuando y dio paso a la una curiosidad obsesiva sobre todo lo que fuera sobrenatural, digamos que la tortilla se volteó. Comencé a disfrutar los cuentos de espantos y vampiros (Poe y Lovercraft son mi delicia), a interesarme en las tradiciones antiguas y leyendas tenebrosas. Empecé a ver asiduamente las películas de terror (últimamente los films asiáticos me fascinan, son tremendos por su originalidad y con pocos efectos especiales. Basándose solo en el suspenso, logran maravillas. Aunque reconozco que aun me voy a meter a la cama con mi mama después que veo uno especialmente espeluznante). Tampoco me pierdo reportaje del Discovery o de cualquier canal sobre fantasmas, casas encantadas, historias antiguas o cualquier tema relacionado. Para que vamos a hablar de las series o de anime, cualquiera con un tema de este tipo me cautiva fácilmente. Quizás es una forma que encontré de exorcizar mis demonios, quien sabe los recovecos de la mente humana para mantenerse sana. Por ello cuando vi “Batman Beggins”, me sentí identificada con la frase que el maestro (Interpretado magníficamente por Liam Neeson) emplea con Bruce Wayne para que este enfrente sus miedos “Become one with the darkness y en el fondo eso es lo que hice, me hice amiga de mi peor temor, y aprendí a comprender que , tal vez, yo tenia un sentido más desarrollado que los demás y que por eso toda mi vida he experimentado cosas fuera de lo común y quizás por ello lo comprendí tan claramente la idea de la existencia y de la muerte desde tan pequeña.


No es que no me haya pasado nada desde que a los 15 años, edad en que dejé la casa de mis abuelos, pero sería largo, muy largo, y tal vez tedioso de leer para aquellos que me honren visitando mi blog. Sólo diré que en el último tiempo las cosas han estado calmadas, eso si obviamos el hecho que mi perro siempre se queda quieto, mirando a su “amigo imaginario” en el pasillo largo rato o que le ladra a la nada en el jardín, a la misma hora y en el mismo lugar todos los días. Y por eso doy gracias a Dios, porque a pesar de que he enfrentado mis miedos más profundos en este aspecto de mi vida, todas las noche al terminar de rezar le pido que nunca se me presente un fantasma en gloria y mahjestad, porque aunque creo fervientemente en ellos, en la vida después de la muerte y en la posibilidad de contactarlos (aunque nunca trataría de hacerlo, por ejemplo con la Ouija, pues creo que se debe respetar el descanso de los que ya han partido) y sé que tengo aptitudes naturales para esta especie de “realidad alterna”, creo que no me podría recuperar nunca de un encuentro así. Tal vez, por eso siempre sólo los he percibido levemente, porque algo en mí, a lo mejor el sentido de supervivencia, me lo ha impedido. O tal vez sólo los escondo en mi mente, tratando de olvidarlos cuando suceden sucesos demasiado extraños. O tal vez, me pasan más seguido de lo que deseo, pero los borro, algo así como un “olvido automático". Y lo agradezco, pues esto de estar “encantada” no es tan entretenido como puede parecer en una novela o película. Es algo con lo que se debe tener cuidado y nunca tomar demasiado a la ligera, porque al menos para mi lo sobrenatural existe tan palpablemente como la realidad cotidiana"

Publicado originalmente el 29 de octubre del 2009con las
 mismas imágenes (estaba pasando por un violento y obsesivo 
periodo "Victoria Frances", xD! a la cual aún admiro), 
sólo les puse un marco para que estuvieran 
más acorde con el actual diseño del blog. 
Todas han sido tomadas de internet.

¿Creen en la vida después de la muerte?

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 photo 536403sg1hb1q6nj.gif Feliz por la lluvia de la tarde...amo los truenos y relámpagos ¡Bienvenido Otoño!

 photo 695351ug3twpiwlh.gif       The Ravens - Tristania (Click!)

 photo 1286740uqnbdn6zzr.gif    Tesis ¿lo he dicho antes?


4 comentarios:

  1. Que historia tan interesante!! Fue muy evocador leerla porque yo igual cuando era niña viví muchas experiencias que podríamos llamar "sobrenaturales" y también tuve la ]"dicha" de vivir en una casa embrujada, nosotros se la arrendamos a una señora que después supimos que era la bruja oficial de Cherquenco. Tenía una habitación cerrada con llave y en ella un montón de objetos místicos y mágicos, de la cual salían sonidos rarísimos, como gemidos, llantos, golpes y gritos. Algún día nos tomaremos un café juntas y hablaremos más de estos temas y de nuestras experiencias, a mí me encanta todo lo que sea sobrenatural, además que pasé por un proceso muy parecido, de tener terror cuando era niña a ser uno de mis temas preferidos cuando grande. Si, yo también me hice una con la oscuridad.
    Abrazos!!

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    Respuestas
    1. No sé si haya sido una suerte vivir en un par de casa embrujadas, pero sin duda fue "interesante" xD! Supongo que depende de que espíritu se manifieste pues de eso depende que sea casa encantadas "buenas " o "malignas" También viví en una de ellas y no quisiera repetir la experiencia ( y eso que no fue tan horrible como las de otras personas en esa cuadra)
      Con la brujería he tenido encuentro lejanos y bastante desagradables y espero nunca encontrarme algo más fuerte de este tipo en mi vida. Le tengo pavor a la brujería, pavor.
      Finalmente, no me gustaría que mis hijas heredaran esto ( creo que por la linea de mi madre son las hijas las que tocamos esto), prefiero que vivan en un mundo seguro, en uno donde no sientes que esta realidad se cruzará con otras en cualquier momento. No es solo escuchar cosas raras, también el pack viene con sueño/ sensaciones premonitorias, desdoblamiento y otras cosillas por el estilo que hubiese preferido no experimentar nunca.
      Un besote,
      :3
      liz

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  2. Que freak todo lo que te paso y viviste!! a mi me encanta todo lo paranormal, personalmente nunca he vivido algo así como lo que tu viviste solo en una ocasión me sucedió algo que mi papa atribuyo a la tecnología xD (el volumen de la radio se dio a full de la nada un día que estaba sola) pero aparte de eso nada mas. Respecto a la vida después de la muerte creo que debe existir algo así pero no puedo imaginar como seria aunque es un tema que me atrae bastante.
    Cariños linda =)

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    1. Es totalmente weird xD! y no se lo deseo a nadie...no es entretenido D: La vida después de la muerte es un gran enigma, que nos fascina a todos, pero creo que lo importante es que no nos perturbe su existencia, sino sólo tratar de aceptar este tipo de misterios.
      Un besote,
      C:
      Liz

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